La gran noticia

Durante las próximas semanas seguiremos con post de consejos, recomendaciones, educación, actividades, planes, etc. Pero también vamos a añadir post contándoos nuestra mayor experiencia. Nuestro embarazo. Tal vez os sean útiles los consejos que algún día nos dieron, nuestras experiencias, etc.

Vamos a empezar por cómo recibimos la noticia…

Estábamos a dos semanas de abrir las puertas de Pamplemousse. Fuimos al médico porque yo me había hecho daño en un pie y tenía que hacerme una radiografía.

En la sala de espera empezamos a ver unos carteles en los que se podía leer: “si está embarazada o cree estarlo, comuníquenoslo”.

Yo tenía una falta de tres semanas, a las que no les había dado importancia pensando que era estress por la apertura del nuevo negocio. Aún así, se lo avisé y me dijeron que no me hacían la radiografía.

La verdad que si no estaba embarazada, era una faena. Tenía que pedir cita otra vez con mi médico de cabecera para que me derivara otra vez a radiología y eso era mínimo una semana más y perder dos tardes.

Así que pensando en todo esto, decidimos bajar a la farmacia y comprar una prueba de embarazo. Estábamos un poco en shock, porque aunque lo estábamos buscando con la mayor ilusión, amor y ganas del mundo, no nos lo esperábamos en ese momento. Al fin y al cabo íbamos a hacernos una radigrafía, no un test de embarazo!!

David quería estar presente para ver el resultado juntos. Así que, como dos adolescentes, nos metimos a escondidas en uno de los baños del centro de salud. Mientras él sujetaba bolsas, abrigos, etc.  yo hacía la prueba, en la que al segundo de caer la primera gotita, ya pude apreciar las dos líneas rosas.

Mientras pasaba ésto, una señora impaciente con voz de “tabaquismo” aporreaba la puerta prguntándome si me quedaba mucho, que estaba tardando demasiado…jajajajajajaja

Por fin pude terminar y enseñarle en silencio a David la prueba. ¡¡ Estamos embarazados !!

Nunca pensamos que nos enteraríamos así, muy en nuestra línea…jajajajaja. Fué tan maravilloso ese momento, tan mágico… Nos abrazamos y nos reíamos de los nervios, de felicidad, de ilusión… No podíamos creerlo… ¡ Vamos a tener un bebé nuestro! Hecho con todo el amor del mundo… ya era una realidad.

Obviamente ya no me hice la radiografía, pero nunca más me volvió a doler el pie…

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