Involucra a los peques en las actividades del día a día.

Hay una frase que deberíamos tener todos grabada en nuestras mentes:

“La mayoría del tiempo los niños están actuando de acuerdo a su edad, no portándose mal”

Muchas veces reñimos y castigamos a los pequeños por comportarse mal en el supermercado, en la sala de espera del médico, o cuando tenemos que ir a nuestros recados.

¿Realmente se están comportando mal? ¿Ellos saben cómo deben actuar en estas situaciones? ¿Saben a dónde los llevamos o por qué están ahí?

Pretendemos que los niños/as adopten unos roles o comportamientos que están lejos de su entendimiento. Pretendemos que asuman un comportamiento que nosotros tenemos interiorizado por años de aprendizaje.

Realmente no se están portando mal; simplemente actúan de acuerdo a su edad. Quieren correr, gritar, saltar, reír, rodar por el suelo, jugar… ¡¡ Lo necesitan!!

¿¿Por qué castigarlos por ser niños/as??

Cuando nos dirijamos a hacer la compra, al médico, o a cualquier otro recado al que vayamos con nuestros peques, debemos hacer que se involucren. Debemos hacer que sientan que pertenecen, que son uno más y que participan en las actividades de la Familia. Esto les motivará y hará que desarrollen sus habilidades de cooperación.

Si es en el supermercado, deben saber a dónde van y porqué. Imaginaos si os meten en un coche y os llevan a carreras por un centro comercial, de pasillo en pasillo sin saber más…. ¿No os molestaría?

Haced que participen. Explicadles que hay que hacer la compra y que necesitáis su ayuda. Por ejemplo: “Pepito, ¿me ayudas a comprar la fruta? Busquemos entre los dos los plátanos y las naranjas”.

Eso hará, de un viaje aburrido, una actividad divertida y entretenida para el peque.

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